¿Cómo ser un Gerente Ejemplar?

Ser un gerente modelo para sus compañeros de trabajo no es fácil, pero tampoco imposible,  probando algunas tácticas de coaching pueden ayudarlo. Debe empezar su conversación identificando las brechas a cerrar o el problema a solucionar. Defina dónde está y hacia dónde quiere llegar.

Una vez definidas las metas, inicie una conversación de exploración con su colaborador.

1. A través de preguntas abiertas, aquellas que permiten pensar. Por ejemplo, “me gustaría escuchar tu opinión sobre este problema?”, “cuál podría ser el primer paso para lograr el objetivo?”, “¿a quién deberías involucrar?”, “hace falta desarrollar alguna actividad para poder llevar a cabo el objetivo?”, “cuál es el desafío más importante?”, “qué has pensado en cuanto a…?”, “¿qué tiempos podríamos manejar?”, “¿qué podríamos hacer diferente para asegurarnos de que cumplimos con los tiempos?”.

2. A través de un intercambio de ideas, usted puede ofrecer información, experiencias y apreciaciones que ayudarán a su colaborador a ampliar su perspectiva) aprender de usted. De esta manera, enriquecerá el intercambio de ideas y contribuirá a esbozar las actividades que formarán parte del plan de acción que llevará a sus colaboradores de la situación actual hacia la meta. “¿Qué has probado hacer hasta ahora, qué podrías hacer diferente?”, “Cómo te gustaría empezar?”, etcétera.

3. Una vez elaborado el plan de acción, querrá enseñarles a sus colaboradores a identificar los obstáculos que podrían impedir la realización del plan de acción. Las preguntas más útiles en este sentido son: “¿qué o quiénes podrían verse afectados por este plan?” o “qué obstáculos podrías enfrentar?”. Cuando logre tener identificadas las barreras, se pueden incorporar actividades precisas en el plan de acción, para eliminarlas o minimizarlas.

4. Cuando se logran los objetivos, es importante reflexionar sobre lo que funcionó y sobre qué se podría hacer diferente en otra oportunidad.

Cuando nos quitamos el sombrero de directivo, de decir qué hacer y nos ponemos el sombrero de coach, nuestros colaboradores se sienten más involucrados, más respetados y se comprometen. Nuestras relaciones mejoran y también nuestro marketing personal. El secreto: preguntas poderosas y mucha escucha.

Via: http://www.websi.es

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